Sajama, agosto del 2006
Ya hace más de un mes que nos fuimos de Bolivia, pero
necesitábamos tomar distancia. Bolivia fue una verdadera
bofetada y necesitábamos tiempo para recuperarnos. Un
país “prueba” para nuestro
vehículo, para nuestros pequeños trotamundos y
para nuestro propio organismo, aun después de 8 meses de
viaje.
Bolivia, tan guapa y sin embargo tan dura, o tan dura y sin embargo tan
guapa, depende del día…
| Copacabana…
el refrán vuelve rápido pero la frescura del aire
impide
cualquier amalgama con la playa brasileña… A 4
000m, por lo más azul
profundo que sea el Lago Titicaca, los candidatos no se atropellan para
bañarse. Sin embargo, la única playa de Bolivia
tiene su encanto, con
sus barcas multicolores y sus chozas. Después de dos noches
en un
parking vigilado por… un gallo insomne, nos colocamos a la
extremidad
de la playa. ¡ Mejor enfrentarse con ladrones que con esta
maldita ave ! Con una vista que daría envidia a todos los hoteles de
Copacabana,
por fin allí nos sentiremos como tratados a cuerpo de rey.
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Apenas
llegados, dos salvajes saltan encima del capo : Alexandre y Astrid,
hermanos de Charles. Reencuentro emocionante después de 8
meses ya, Romain está loco de alegría,
Inès busca en su (pequeña) memoria…
después de haber subido la mitad de las cimas bolivianas,
piensan descansar con nosotros… ¡ vaya error !
Debilitada desde Cuzco, Inès llora cada noche… y
sólo le hace falta un par de horas pasadas en Bolivia para
coger el primer virus de una larga serie. |
| Mientras
parte del equipo se va a la Isla del Sol, una visita al pediatra se
impone, la primera desde el comienzo del viaje. El diagnostico es
inapelable: laringitis, bronquitis y diarrea aguda, ¡ y
pensando que estábamos preocupados por la casa
móvil con condiciones climáticas extremas ! Antes
de dejar al Lago Titicaca, nos doblegamos a las costumbres locales : el
cha’lla. A Harvey, adornado con collares de flores tipo
tahitianas, le ofrecen una pequeña bendición
delante de la majestuosa catedral de Copacabana. Desafortunadamente,
eso no acabará con el mal ojo echado a nuestra casa
móvil, ya que después de Inès,
¡ el misterioso virus hará 6 otras victimas ! |

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Es
que en Bolivia, cosa nueva para nosotros, estamos de repente muy
acompañados. En La Paz, nos reunimos con los Espacla,
Pascal, Laetitia, Esteban (5 años) y Cleo (3
años), cuatro tolosanos sin rumbos que nos están
esperando para hacer camino con nosotros un rato. Alexandre y Astrid
nos dejan, que pena, pero Capucine y Damián toman el relevo.
Disfrutamos de este momento en que estamos todos juntos para anticipar
con un par días el primer cumpleaños de
Inès ¡ y regalarle una fiesta inolvidable!
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La Paz con una
casa móvil de 9m de largo es un desafió. La
ciudad, tentacular, tapiza un valle inmenso. Pero nos dejamos guiar por
la ola de vehículos bajando, bajando, todavía
bajando, y por fin podemos respirar un poco una vez que lleguemos a la
entrada del hotel Oberland… de allí, Harvey no
se moverá hasta el día de la salida: ¡
si tengo que cerrar los ojos por miedo, mejor que no conduzca yo ! |
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| Nos
quedamos sólo un par de días en La Paz. Tiempo
que necesito para ampliar mis conocimientos de las tiendas de souvenir
de la calle Sagarnaga, visitar el museo de la coca y regalarme un corte
de pelo a 15 bol (1,5 €). Tiempo que necesita Charles para ir
a la busca y a la captura de unas ferreterías y disfrutar de
la presencia de Damián para bajar el camino de la muerte en
moutain bike. Un gran momento para ellos… y para nosotros
cuando vemos a nuestros héroes en las fotos y los videos de
la agencia… ! nos da un ataque de risa ¡ |
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Otra
vez en la carretera y a la llegada, el guapísimo parque de
Sajama, al lo largo de la frontera chilena. Los lamas se relajan en
aguas calientes y nos dejan sacar fotos de buena gana. Cerca de una
laguna, divisamos una manada de vicuñas, pero mucho
más salvajes. Sin embargo, una parece más coqueta
y disfruto siguiéndola durante largo rato…
Estamos solos en el medio de unos espacios casi desérticos,
al pie de los volcanes nevados…
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Pero
solos también cuando la parte trasera de Harvé toca el lecho de un
río. Pasamos la noche con las ruedas de atrás en
el aire, en el medio de la pista. Pero la verdad, ¿ a
quién podríamos molestar ? La mañana
siguiente, Charles y Damián luchan durante 4 horas para
poder sacarnos de aquí. Nuestros
“invitados” descubren con nosotros las dos caras de
Bolivia. Bueno, estamos contentos por ser juntos los 6 al enfrentarse
con las noches glaciares en la casa móvil y con las pistas
inseguras. Y hasta 12, cuando Charles acepta a
“unos” autostopistas para hacer una
“pequeña” tirada ¡ (250 km)
hasta Oruro !
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| Momento gracioso,
Inès y Romain están muy contentos por apretarse
con los demás, “como en el
autobús”, Damián finge ignorar a la
Mama boliviana que da el pecho y cambia los pañales de su
pequeño a 20 cm de su libro… aun si la
conversación no es fácil (pensábamos
acercarles de unos diez kilómetros, se quedaran 4 horas con
nosotros), es sin duda la más larga que habremos tenido con
los Bolivianos. ¿ Porqué ? |
| Quizás
no lo necesitábamos tanto, ya que estábamos
acompañados de amigos y familiares, pero bueno…
también es verdad que pasámos poco tiempo en las ciudades
y mucho en sitios aislados, pero de todos los pueblos andinos, los
Bolivianos son los que nos parecieron con diferencia los menos
asequibles. ¡ Y los más “tocados” por la coca
!
El museo de La Paz por lo más que afirme que “el jugo
produce anestesia en la boca, una leve euforia, una sensación de
ampliación de la conciencia y un aumento de la energía
corporal”… ¡ el efecto “eufórico”
de los Bolivianos no salta a la vista ! Y a pesar de la bonita camiseta
de Charles “La hoja de coca no es droga”, delante de las
miradas vacías y de las caras impasibles que sólo
conmueve la masticación de las hojas, acabamos poniéndolo
en duda… o quizás será el mal de altitud…
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