| Puerto Madryn es un balneario agradable… bueno, al menos así lo descubrimos fuera de temporada. Por lo visto en las postales, en enero-febrero, la playa se parece a la de Punta Loma, a unos kilómetros más lejos, con una nube de veraneantes; pero aquí, sólo se encuentran lobos marinos… Para preparar nuestra visita a la Península Valdés, buscaremos más información sobre la región. El Ecocentro de Puerto Madryn es magnifico, y también es una fuente de información imprescindible para gente como nosotros. Romain no tiene que saber que hemos vivido mas de 10 veces su edad sin saber distinguir una foca de un lobo marino… | ![]() |
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Nos vamos con toda la información necesaria para satisfacer la curiosidad de un niño de 3 años… ¡ y la nuestra ! Las ballenas, preñadas desde la primavera pasada, vuelven a la península a cabo de un año para dar luz. Se quedan allí unos 6 meses, tiempo necesario para que las crías crezcan, antes de volver hacia el Sur y enfrentarse con los océanos… estos cariñosos monstruos que pueden llegar hasta una treintena de toneladas son realmente inofensivos… ni tienen dientes, y por eso sólo se alimentan de krill y plancton que a penas miden unos centímetros, o sea, ¡ puré ! |
| Final de noviembre en Valdés, se está acabando el espectáculo, pero una decena de ballenas se rezagan todavía en la bahía. Bestias del escenario, saltos arriesgados, por atrás, haciendo el pino y luego la reverencia con la cola… con tanto peso y tal tamaño, verlas hacer estas acrobacias aéreas, es espectacular. Estamos bajo el hechizo de Valdés. ¡ Apuesta acertada, aunque con contratiempos, los niños habrán visto las ballenas con sus abuelos ! | ![]() |
| Me permito dar una vuelta más, una vuelta “extra”, por el crepúsculo… el pequeño Zodiac blanco cae bien a las ballenas, se acercan mucho… ¿ demasiado quizá ? El guía está preocupado por la cría y los movimientos de su cola imprevisibles, pero ni se inmuta cuando la madre desliza lentamente por debajo de nuestra lanchita. Luego, saca del agua su cabeza, gigantesca, a solo un par de metros del barco… ¿ quién está mirando a quien ? | |
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Es el final de la
exhibición pero con varias llamadas a escena. Gracias al
boca a boca, acallamos en Punta Pardelas. El sitio, una extendida
llanura rocosa desplomándose la laguna, es
guapísimo. Pero cuando nos damos cuenta que las ballenas
vienen a visitarnos y que están tan cerca de nosotros,
¡es la bomba! Los días pasan al ritmo de sus visitas. Sobre todo, no dedicarse en cosas importantes para poder dejarlo todo al mínimo temblor de cola… |
| Es en este contexto fabuloso que festejamos nuestro primer aniversario, 1 año de viaje y casi lo mismo con Harvé ! 2 pizzas, 1 “quiche”, 1 pastel de chocolate y otro de yogur, ¡ de repente hacemos alarde de nuestra sabiduría culinaria ! Es que, a pesar de la conmovedora salida de Totty y Paddy, ahora estamos acompañados por dos familias de viajeros, una francesa, la otra belga, es decir 6 niños (además de los nuestros !). Pardelas se ha vuelto en un patio de recreo… o una peculiar terraza para tomar el “aperitivo” delante de las ballenas a la puesta del sol, ¡ depende de cada uno ! ¡ No está mal para un mes de noviembre ! | ![]() |
| Al cabo de una
semanita, al fin decidimos dejarlos y marcharnos, pero, sin haberlo
hablado, nos encontraremos con ellos varias veces en camino por el Sur,
a la alegría más grande de los niños (
¡ y de los adultos !). |
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| Si las ballenas se apropian el protagonismo del espectáculo, también hay otras curiosidades en Valdés como una colonia de los escasos elefantes de mar del hemisferio sur. Al final de noviembre, la temporada de los amores ya sólo es un souvenir, los machos y las hembras roncan, la barriga al aire, estirados en la arena… pueden parecer amormados pero hay que hacerles justicia… llegan preñadas a Valdés en setiembre para dar luz a un bebe de 30 kg que cebara de 3,5 kg por día durante la lactancia. Al cabo de un mes, será independiente, y su madre ya podrá… volver a integrar con alegría unos de los “harenes” y copular de nuevo con machos que rozan los 3 toneladas, antes de recuperarse de nuevo… ¡ vaya mujeres ! | ![]() |
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La vida de una loba marina tampoco es para ponerse celosa… los machos abandonan más tarde el domicilio conyugal, ya que hemos podido verlos, pero a veces la convivencia es difícil… al menos, “solo” hacen el doble de peso de las hembras, o sea unos 300 kg aproximadamente. |
| ¡ Por cierto, me olvidé : los lobos marinos que se balancean en las patas de delante son otarias y los elefantes de mar que se arrastran por el suelo son focas ! |
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¿ Nuestro último día en la Península ? Movida por un presentimiento y con una cabezonería típicamente femenina, insisto para volver hasta la Caleta Valdés. El argumento es leve pero igualmente recorrimos los 80 km de pista… y allí, a la vuelta de una curva, ¿ que vemos salir de la laguna ? ¡ ORCAS ! | ![]() |
| Bueno, no es que soñaba de orcas de pequeña pero hay que decir que para un viajero en Valdés, ver orcas es como encontrar el Graal… Se aprovechan de la marea para alcanzar las playas de la Caleta y agarrar los bebes focas, ¡ pero verlo es tanto escaso como fascinante ! Nos llegaremos a ver un asalto sino dos orcas deslizándose majestuosamente a un par de metros de los elefantes de mar lánguidos… no es muy fotogénico así que os pongo un tonina encontrado en Puerto Rawson, de la misma familia que los delfines, mismo color domino pero un chiquitín más pequeño (¡1,5m contra 8m !). ¿ Nos merecemos aún más por haberlo atrapado al vuelo, verdad ? | ||
| Últimos huéspedes destacados de Valdés, los pingüinos patagónicos. Pero son aún más numerosos e asequibles en Punta Tombo o más abajo a Cabo de Bahia. Mejor así, era nuestro camino, ¡ tendremos todo el tiempo para conocernos ! Destacan en natación pero luego, a la hora de caminar, es bastante problemático… tropiezan y siguen, muy dignos, con andares de Charlie Chaplin, Inès está en su elemento, nos gustaría gravarla con ellos pero es imposible que se balanceen en el mismo sentido… ¡ entonces será Romain quien mime La marcha del Emperador ! Estos pingüinos no son guapos pero… |
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… les gustan vivir en comunidad, y a muy pocos metros de sus vecinos. Mejor, así no se pierden nada de la vida de los demás. Chillan como nadie en vez de limpiar delante de su puerta, ¡ así que estamos bastante sorprendidos por el ruido y el olor ! Pavonean cuando pasean en grupo… | ![]() |
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…pero
no tanto a la hora cantar la serenata!
Afortunadamente, ella no es arisca y con un par de gritos bien dirigidos, es el French Kiss asegurado. Al menos… que haya que invitarla al restaurante primero (ya veis, en casa de pingüinos, regalar pescado pre-masticado es una prueba de amor). |
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Se unen entonces, por el mejor y por la chiquillería que incuban, que alimentan y que aguantan juntos. Hasta que el peque gris se vuelva blanco por delante, negro por detrás, y que una vez adolescente sueñe por ir con sus amigos a ligar con las jovencitas hembras… | ![]() |
| ¡ como vosotros (y nosotros) ! |
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Seguimos recorriendo los kilómetros de carretera monótona y de reservas naturales hermosas. Se vuelven escasas las ciudades y difíciles los abastecimientos. A Trelew, mientras llenamos la nevera, aprovechamos para pasar tiempo con una familia conocida en Punta Pardelas. Laura, Gerardo y sus hijas, Candelaria y Bianca nos enseñan la hospitalidad patagónica, desde el asado de cordero hasta la fruta del jardín… ¡ nos encantó ! Nos marchamos los brazos cargados de regalos, de dibujos, de fósiles, 1 kg de almendras, cerezas hasta grosellas negras recién recogidas. Conquistados, los invitamos a un picnic 2 días más tarde para volver a escuchar el franco-castellano encantador de Laura. | ![]() |
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Ultima parada en esta costa: el parque Monte León. Una reserva natural que aloja guanacos, lobos marinos o otras especies conocidas ahora… dormimos arriba de un guapo acantilado, frente al mar… y nos enfrentamos con otra particularidad de la Patagónica que a partir de allí ya no nos dejará : el VIENTO. | ![]() |
| Es
casi imposible salir con los niños sin el riesgo de verlos
irse
volando. ¡La puerta de nuestros amigos los belgas (los
Aquandes) fue
arrancada lisa y llanamente ! La Patagonia nos enseñara la
paciencia, el
arte de salir de repente a la primera calma. Es así que
llegamos a
visitar los pingüinos, volviendo a la casa móvil a
las 9 de la
noche, es decir todavía un par de horas antes que caiga la
noche. Signo revelador, desde que recorrimos la Patagonia, las preguntas de Romain ya no tratan de mecánica sino del tiempo : “¿ Ha caído el viento ? ¿ Ha cambiado el viento ? ¿ Se levantó el viento ?" |
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Todavía
con los Aquandes, recorrimos el bosque petrificado de
Sarmiento. Los árboles fueron arrancados de raíz,
luego enterrados
debajo de las cenizas cuando hubo fuertes erupciones
volcánicas. Las
aguas de la lluvia, cargadas de minerales, entraron y cristalizaron en
cada hueco, tan pequeño que sea o en las cavidades de la
madera. Poco a
poco, con la erosión, estos árboles
“petrificados” vuelven a aparecer a
la superficie. Los niños están impresionados por
estos enormes troncos
que resuenan como pierdas, ¡ pero igualmente se los apropian
! Ningún
respeto por los fósiles…
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| Un poquito más al Sur, visitamos un segundo bosque petrificado, mucho más antiguo, Santa Cruz. Los dos merecen una visita pero ya os hemos impresionado con nuestra sabiduría en zoología, ¡ no vamos a dispensaros una clase de geología ahora ! | |