| La carretera Argentina-Chile nos lleva otra vez más en las altitudes… unos paisajes cada vez más áridos, unos cactus y luego, de repente, las Salinas Grandes. Alegría de los pequeños y de los grandes por volver a vivir las sensaciones descubiertas en el Salar de Uyuni. Misma blancura resplandeciente, mismas colinas de sal que se recortan en el cielo excesivamente azul. A los pequeños trotamundos les falta la paciencia para la sesión de fotos, da igual, ¡ nosotros estamos jugando como niños ! |
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Para pasar la noche a una altitud decente, elegimos Susques (¡ 3700 m !), su pampa, sus burros, sus obejas y sus lamas. El día siguiente, la frontera chilena (el Paso de Jama) tarda en llegar. Ya bastante lento a estas alturas, Harvé no para de estar distraído… por las vicuñas que están a proximidad. Ellas, acostumbradas a los vehículos pesados locales, no se dejan impresionar por sus medidas. Sin embargo, huyen cada vez que salimos y pisamos el suelo… |
| Y más, los flamencos… apenas unos kilómetros de la frontera. Imposible resistir, me hundo en las salinas (¡ literal y verdaderamente !). Pero estas malditas gaviotas dan la alarma y me quedo los pies plantados en la salina mirando escapar los flamencos. Desde la casa móvil, Charles está observando aún más frustrado por sólo tener un teleobjetivo y dos niños por vigilar (¿ demasiado tarde para intercambiar conmigo ?). Pero se tomará la revancha… un par de horas más tarde, me toca ahora resignarme mientras él, va a cazar con su cámara las primeras vicuñas chilenas, con lagunas de azul celeste de fondo… |
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| No nos esperábamos tales paisajes que, debajo de un sol radiante, rivalizan de belleza con el Sur Lípez. Las mismas lagunas con colores irreales, mismas montañas, mismos volcanes con cresta afilada….es guapísimo y sobro todo, vale oro ir a nuestro ritmo sin tener que untar la mano al chofer. Los niños se despiertan para merendar frente a la cara chilena del volcán Licancabur. Hace apenas un mes, estábamos contemplando la cara boliviana… |
| San Pedro de Atacama, fuera de temporada, es un pueblito tranquilo. No muy adaptado a las dimensiones de Harvé, pero una vez instalados en el camping, disfrutamos mucho de las callejuelas de tierra, bordeadas de casas adobadas blancas y ocres. Curiosa mezcla de arquitectura tradicional (pueblo declarado monumento nacional) y de modernismo (locutorios Internet y restaurantes cada 2 metros), San Pedro nos entretiene… ¡ casi 10 días ! | ![]() |
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Es que hay cosas por descubrir aquí. Dárselas de Lucky Luke primero, recorriendo el Valle de la Muerte bajo de un sol de justicia. Embriagador si consigues controlar el galope de Jolly Jumper… luego, para ir al Valle de la Luna, nos unimos a un “grupo”. Sin pesar, ya que el guía nos lleva por un hermoso desfile entre las rocas y a Romain, le encanta escalar las dunas. Pero bueno, todavía es difícil acostumbrarse a las paradas-fotos cronometradas. Entonces, recuperamos nuestra casita sobre ruedas para irnos al Sur olvidándonos del reloj. |
| El Salar d’Atacama brilla menos que sus vecinos pero aloja una reserva de flamencos rosas. Alcanzamos Toconao y luego la Quebrada de Jere. Un río chiquito, unos árboles, hasta un poco de césped, nada extraordinario si nos fuéramos en el medio del desierto. Habremos hecho muchos kilómetros para ver nuestros hijos chapotear en un arroyo… más aún cuando siguiendo el camino hacia las hermosas lagunas Miniques y Miscanti, de repente vemos un lago pirineo… ¡ ay ! ¡ Lo que hace la nostalgia ! | |
| De hecho, “perdemos” tiempo en San Pedro tramitando con las agencias de viaje… bolivianas. Estas son las únicas habilitadas en satisfacer nuestro antojo: volver al Sur Lipez. Está aquí, cerquita, burlándose de nosotros, detrás de la frontera… no basta con encontrar vueltas, la de 1 día está perfecta para nosotros, además hay que reclutar compañeros de viaje para compartir el 4x4…y la factura. Esperamos, mal que bien, durante 4 días… pero nos olvidamos de tanta espera al ver la Laguna Colorada, rojo teja, y sus miles de flamencos rosas. |
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| Las lagunas cambian tanto de aspecto según el viento y la luz que nunca tenemos el mismo espectáculo… los 3 brasileños que nos acompañan están atónitos. Y yo, me sorprendo de tener envidia por nuestro chofer, quien recorre incasablemente estos paisajes surrealistas. Pero apenas mira la pista (¡ más seguro !) y hace ya una semana que no ha vuelto a casa… |
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La jornada se termina delante de la Laguna Verde, el corazón encogido porque tenemos que despedirnos del Sur Lipez… pero Charles saca su jocker: se reúne in extremis a un grupo de franceses encontrados al refugio para hacer la ascensión del volcán Licancabur (5960m). Durante una noche, nos separará entonces una frontera… y algunas cositas más como el despertar a las 2 de la madrugada para enfrentarse con el viento glaciar durante 5h30 de subida, con 3 galletas y un plátano en el estomago… sin embargo, vaya suerte que tiene… |
| Charles vuelve cansado pero feliz, contento por haber dado la “vuelta al problema”… bueno, casi, sólo falta una vueltita… hasta Tupiza. Con el fin de convencerme de la necesidad de otro viaje a Bolivia y más, de las dos horas y media de camino de tierra (¡ y vaya camino !) para alcanzar el sitio, me hace este dibujo. Indiscutible. Aun si nos corremos el riesgo de despertar la suspicacia de los aduaneros, nos marchamos de Chile para alcanzar Argentina y… subir a Bolivia, donde nos quedaremos 4 días (el aduanero, como se puede imaginar, allí perdió su latín… y nosotros… ¡ bastante tiempo y paciencia !). | ![]() |
| Afortunadamente Tupiza es una ciudad más animada y acogedora que Uyuni. Sin embargo, no nos quedaremos mucho, aunque las afueras rebosan de lugares preciosos donde sitios par acampar, tenemos mucho donde escoger. Lástima que el cielo cubierto no ponga de relieve la paleta de colores de las rocas que nos rodean. | |
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Nos recomiendan la Quebrada seca, casi “acondicionada” para los campistas. Por suerte, nos paramos un par de kilómetros antes, al lado de un rió. A un par de metros, unos campesinos trabajan la tierra, y en poco tiempo, una nube de pequeños curiosos rodea la casa móvil… Romain no tarda en prestarles sus juguetes y ellos, su buen humor. El día siguiente, vuelven para darnos un regalo…una ensalada. Tengo vergüenza, es el intercambio más profundo que hayamos conseguido tener con los bolivianos. |
| Ya está, estamos de vuelta a Argentina, y para un buen rato… Saliendo de Tupiza, sabíamos que el día sería duro. Al final : 2h30 de camino de tierra, 1 frontera, 2 neumáticos pinchados, 1 docena de huevos destrozados (los huevos se venden por unidad en Bolivia, sin caja, ¿ cómo hemos podido olvidarnos de este detalle ?). Pero igualmente, seguimos el camino hacia Laguna Pozuelos, todavía a 2 horas de camino feo… un día infernal… para llegar al paraíso. | ![]() |
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Al final de la temporada
seca, el lago ya no es un
lago… tenemos que caminar mucho para saludar a los
flamencos.
Difícil de animar a Romain con este terreno todo llano,
entonces, ¡ monta en bici para cazar las vicuñas !
Vamos por turno, yo, al final de la tarde, Charles por la madrugada para conseguir unas horas de felicidad… vamos en mal camino, con esta vida, es difícil imaginarse luego en un metro. Por la noche, cuando cierro los ojos, veo un baile de vicuñas… seguro que hemos pillado una centena hoy… tendremos que liberar unas cuantas. |